Idoneidad y acreditación: conceptos convergentes

Comentar con todos ustedes el actual entorno cambiante y el sentido de la palabra idoneidad es casi obligatorio para nuestros días y mientras vamos aprendiendo las potencialidades de esta vía de comunicación, es importante que la empleemos para comentar sobre algunos de los cambios que ocurren en el ordenamiento laboral del país y de la Universidad.

De acuerdo con las instrucciones emitidas por nuestro Ministerio, la idoneidad es la realización del trabajo con la eficiencia, calidad y productividad requeridas, con la experiencia y conocimientos demostrados a través de la calificación formal, expresada en los certificados de estudios o títulos que posea el trabajador, en correspondencia con los requisitos exigidos para la ocupación o cargo que desempeña y el cumplimiento de las normas de conducta y disciplina establecidas y específicas para cada puesto.

La idoneidad de un trabajador y de un colectivo debe reflejarse en la calidad de los procesos de la educación superior. Es la clave para alcanzar la excelencia que implica la consecución de estándares superiores. La Universidad con estudiantes, profesores, trabajadores, recursos físicos y tecnológicos con las cualidades necesarias para sus roles; por su propia naturaleza, es excelente y producirá graduados, cursos de postgrados y productos de la ciencia de alta calidad.

Llegados a este punto, quizás Usted ha pensado en la misma dirección que yo. Nuestras instituciones tienen un mismo proceso que permite establecer la calidad de los procesos que en ella se desarrollan. Se trata de la acreditación.

La acreditación evalúa, desde diferentes dimensiones, el funcionamiento de nuestra institución en cuanto a la docencia, al funcionamiento, al ambiente, entre otras. Por tanto, la idoneidad es parte del ineludible compromiso profesional académico que se evalúa con las acreditaciones de carreras y programas de postgrados y, en estos momentos, ya al nivel de acreditaciones de Centros de Educación Superior. En estas últimas se evalúa el contexto institucional, la gestión de los recursos humanos, la formación del profesional, la interacción y el impacto sociales.

Porque la eficiencia, calidad y productividad que se requiere de nuestras instituciones tiene su máxima expresión en la consecución de la acreditación de programas. Por tanto, la relación entre ambos propósitos – la búsqueda de la idoneidad y la acreditación – es muy estrecha.

¿Cómo se realiza el proceso de idoneidad en la UO ?

Por supuesto, las anteriores ideas no quieren decir que sólo serán idóneos aquellos que se encuentren acreditados. La relación entre ambos procesos y que uno responda al otro es una meta a la que considero deberíamos llegar en todos los colectivos del centro.

El proceso de idoneidad en nuestro centro, tiene instrucciones que han sido emitidas y publicadas para la comunidad universitaria.

Ya fueron creados los comités de expertos en las áreas definidas, uno por facultad y centro municipal, uno o dos por vicerrectoría en dependencia del número de trabajadores.

Serán consideradas las evaluaciones al desempeño de cada trabajador, destacando aquellos señalamientos que afectan la calidad del trabajo e indisciplinas que conlleven a declararlo no idóneo. El cronograma, elaborado y actualizado a partir de las instrucciones y plazos de nuestro Ministerio, también puede ser consultado.

Los objetivos del proceso de idoneidad están dirigidos hacia el reconocimiento colectivo de la importancia de cada puesto de trabajo en la Universidad. De igual forma, buscamos destacar la importancia de la dedicación y el máximo aprovechamiento de la jornada laboral en función de los objetivos de trabajo y la misión de nuestro centro.

Como institución necesitamos perfeccionarnos para estar a la altura de los retos y cambios del entorno. La búsqueda de la idoneidad y la acreditación, son formas de desarrollar ese proceso de perfeccionamiento. Son válidos, puesto que constituyen programas definidos con etapas y propósitos claros.

El camino está, recorrerlo no es simple, pero es impostergable.

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